Como buenos aragoneses, mi gente son personas nobles y sinceras, hospitalarias y acogedoras con los visitantes.

En el año 1495, mis habitantes ya erán 435, que pasaron a ser 2.010 en el año 1831 y 2.284 en el año 1900, alcanzando mi mayor número en 1940 con 2.850, luego en los años 50 y 60 fui disminuyendo mi número a causa de la emigración a Francia, Suiza y Alemaniaprincipalmente, llegando a los años 80 y 90 en los que me he recuperado poco a poco. 

 
1940
1950
1960
1970
1985
1987
1988
1989
1990
1999
2.850
2.702
2.677
2.442
2.233
2.320
2.390
2.439
2.487
2.650
 
La gran parte de cuantos habitan en mi término, conservan el tipico acento aragonés, al tiempo que el peculiar que caracteriza y distingue a los "pedrolenses", con cierta similitud al andaluz, puesto que se "come" muchas terminaciones.  Una de las palabras más utilizadas en su "partícular" vocabulario , que sorprende un tanto a quién no los conoce, es
"amante". (utilizada por estos lares como apelativo cariñoso y de afecto.

Viven con autentica intensidad todos los actos populares, ya sean lúdicos, religiosos, tradicionales, etc.  Conservan costumbres de antaño, como las hogueras por San Antón,  por San Sebastian, etc., aún cuando poco a poco, otras se han ido perdiendo con el paso del tiempo, como la matanza del cerdo, hacer "polcas, roscones y mantecados" en el horno para Fiestas, etc. 

 
Gente conviviendo en una comida comunitaria
Tomando el aperitivo en una terraza
También los distingue su sentidad de solidaridad, tanto entre ellos mismos como para con los demás.  Ahí está como muestra, la acogida dada a familias enteras durante los pasados acontecimientos en Sarajevo; la estancia veraniega que, desde hace varios años,  realizan numerosos niños bielorrusos, etc. etc.